Hasta siempre, Débora!

Débora Pérez Volpin

 

Despertabas al país con tu alegría: “Abran los ojitos, arriba remolones, buenos días”! A ese tu público, un país entero, por el afecto que te supiste ganar, le toca despedirte con profundo pesar!

Pero los grandes no mueren. Mutan de vida. Será que el cielo necesitaba de tu profesionalismo y luminosidad, de tu aliento, alegría y espontaneidad!

Pero no te irás … no te irás! Serán tus pasos, tu huella, un reflejo, un surco que invite a caminar. El recuerdo de tu existencia llena de honra, un periodismo para imitar, y luego desde una banca el sendero de la lucha por lo social.
No te irás… .seguirás viva… no te irás!

No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de su tumba fría,
muertos son los que tienen muerta el alma
y viven todavía.

No son los muertos, no los que reciben
rayos de luz en sus despojos yertos,
los que mueren con honra son los vivos,
los que viven sin honra son los muertos.

La vida no es la vida que vivimos,
la vida en el honor, es el recuerdo.
Por eso hay hombres que en el mundo viven,
y hombres que viven en el mundo muertos.

Por eso viva en el corazón de todos, siempre estarás!
Desde el cielo, en una estrella vas a brillar!
Será que esta vez a Dios te toca entrevistar!

Hasta siempre, Débora!                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    Guillermo Daniel Balbi / Periodista

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Vivir en paz, el primer anhelo de un pueblo con memoria

 

Ley de Reforma Previsional – Congreso – Lunes 18 de diciembre / Foto GDB /

La ‘Ley de Reforma Previsional’, recientemente sancionada por el Congreso deja varias lecturas posibles. Una de ellas fue lo difícil de su tratamiento que trajo aparejadas dos sesiones en diputados, luego de que hubiera logrado media sanción en el senado. Una fallida el jueves 14, sesión que debió ser interrumpida producto de los desmanes que se produjeron en el recinto y, en consonancia con ese clima, aquellos que ocurrían en la calle producto de los graves incidentes que tuvieron a la violencia como protagonista. Otra jornada parecida se vivió cuatro días después, el lunes pasado, con el tratamiento con éxito de la ley en la cámara, y la batalla campal que se libró en los alrededores protagonizada por grupos radicalizados que tienen lazos partidarios. Frente a ambas fechas y episodios es necesario hacer una pormenorizada lectura, por separado, si bien la sincronía de los acontecimientos vuelve difícil volverlos compartimientos estancos.

En pleno diciembre, el Gobierno propuso el tratamiento de la ‘Ley de Reforma Previsional’, una medida de por sí antipática, y más si se toman en cuenta las fechas, que vuelven sensibles a los sectores más débiles de la economía. Cierto es también que fue muy poco y mal comunicada por el oficialismo, tal vez con la intención de que pasara lo más desapercibida posible, y lo cierto que a juzgar por sus consecuencias emergió como uno de sus primeros errores, detrás de otro muy visible que fue la ausencia de búsqueda de amplios consensos para su tratamiento y posterior aprobación. Salir de una crisis de tamaña envergadura que no generó este gobierno sino que se gestó en las últimas décadas requiere del esfuerzo de todos y no de un solo sector, el gobernante. Debiera ser considerado como una ‘política de Estado’.

Más allá de esto, no sorprende la necesidad de su sanción, dado que el fuerte déficit fiscal hace que el Estado argentino deba conseguir créditos y endeudarse para hacer frente a gastos corrientes, como única opción posible que evite la emisión monetaria, ya que iría en contra de la estabilidad económica y generaría más inflación. En otros términos, si el país produce un gasto mayor a los ingresos que recibe tiene muy pocas soluciones posibles. Como objetivo a largo plazo se debe apuntar a aumentar los ingresos con mayor número de trabajadores en el sector formal de la economía y, al mismo tiempo, reducir el gasto público.

Hipólito Irigoyen y Solís / Foto GDB /

Mientras tanto, en este contexto y para todos, se vuelven tediosos aunque necesarios los reajustes que hay que realizar. Argentina, un país potencialmente rico, que tiene diez veces más territorio que Italia y la mitad de su población, y que está considerado por especialistas como el país más rico del mundo en recursos naturales ‘per cápita’, está empobrecida y con un Estado quebrado. Esto hace que las medidas sean imprescindibles más allá de que se pueda estar de acuerdo o no con las elegidas. Así se puede entender el pacífico rechazo de muchos sectores y la adhesión que encuentra en tantos otros. Hasta allí, el dilema en el que se debate el nuevo sacrificio del presente con la promesa de un futuro posible, frente a la conocida irresponsabilidad de no medir las consecuencias en el corto plazo que terminaría por volver inviable el pago de jubilaciones y pensiones, al seguir con el facilismo político de repartir sin mediciones de costos y gastos, un activo que debe primero existir para poder ser distribuido. La encrucijada sobrevuela como una gran verdad a todos los hombres de la política, pero moja los talones del oficialismo que sin poder apelar a la magia no debe ni puede demorarse en la toma de decisiones, ni tampoco debiera estar condenado a encontrar soluciones en soledad frente a una realidad presente, con la que otros colaboraron generosa y activamente en su creación en un pasado reciente.

En 2010, en un acto llevado a cabo en el teatro Coliseo, decía el ex presidente Néstor Kirchner:  “el pago del 82 por ciento móvil a los jubilados sería la quiebra del sistema y del país”, y cuestionaba “la actitud ‘intolerante’ y ‘enceguecida’ de la oposición en el Congreso para impulsar la medida”.  “¿Quién no quiere dar buenas noticias, quién no quiere el 82 por ciento móvil? Pero sabemos que eso sería la quiebra del sistema y del país. Algún día se podrá, hoy no se puede” agregaba, entonces.

Inmediaciones del Congreso – Solís al 100 / Foto GDB /

Como contra cara de la racionalidad que debe existir a la hora del debate legislativo, el clima que existió en la calle los días 14 y 18 de diciembre invita a la reflexión, sin facilitar rápidas respuestas. Si bien el derecho a manifestar en forma pacífica es no sólo legítimo, sino necesario, se vio vulnerado por algunos centenares de violentos que, según las declaraciones de varios dirigentes, eran el brazo ejecutor de una acción orquestada con el claro fin de interrumpir el tratamiento de la Ley en la Cámara de Diputados.

Destrozos en la Caja de Ahorro y Seguros – Hipólito Irigoyen 1700 / Foto GDB /

Si se recuerda aquella frase del General San Martín que decía: “Hace más ruido un hombre gritando que cien mil que están callados”, se podrá comprender que los autores del vandalismo de los últimos días, ganan un recortado protagonismo que no representa a la inmensa mayoría de un país, más aún cuando se sospecha que los hechos que tuvieron lugar en la plaza de los Dos Congresos fueron funcionales a una ‘resistencia’ impulsada por algunos sectores de la oposición. Por desgracia, sorprende que no haya existido un masivo pronunciamiento de repudio desde todo el arco político, y eso fortalece la hipótesis oficial. A diferencia de esto, muy distintos fueron los cacerolazos, expresiones vistas en la noche del lunes 18, llevadas a cabo por ciudadanos que solo hacían oír su descontento con la medida.

Solís e Hipólito Irigoyen – Anexo del Senado de la Nación / Foto GDB /

Cabe preguntarse, ¿Se puede admitir a la violencia como una expresión de la política? ¿Habremos aprendido de nuestra historia? Uno de los puntos de consenso para la gran mayoría de los argentinos fue y es desterrar la violencia para siempre, provenga de donde sea, y a cambio de esto la vigencia de una absoluto ‘estado de derecho’, garantizado por la ‘democracia’. Es el sistema el que a través de la Constitución Nacional y sus códigos, y de la justicia deben velar por los castigos concretos a quienes alteren la paz, valor central, base de la convivencia social.

La esquina tapizada de elementos arrojados por los violentos / Foto GDB /

Convertir a una plaza en un escenario bélico, tirar piedras, disparar con improvisados morteros caseros, pegar a inocentes, romper la cabeza de policías -hubo más de 250 heridos, entre ellos 120 policías-, romper comercios, saquearlos, quemar autos -uno de ellos de una discapacitada- no es una forma de protesta.

Solís al 100. Uno de los autos incendiados el jueves 14 / Foto GDB /

Agredir a periodistas indefensos de todos los medios, a alguno de ellos con cenizas calientes tiradas a la cara, son expresiones propias de la barbarie. Constituyen ese clima de zozobra que el país ya conoció en los ’70, situación a la que el ciudadano promedio no desea volver.

Agresión a Julio Bazán / Foto: Grupo Clarín /

Es en un clima de ‘PAZ’, en el marco de la racionalidad, y en el imperio de ‘la ley’, como se deben dirimir diferencias, debatir, acordar, construir consensos. Y el Parlamento es el lugar en el que los representantes del pueblo deben sancionar las leyes, ‘y no en la calle’, a pesar de que algunos legisladores opositores contradigan  estas expresiones.

Un transeúnte contempla con asombro el escenario / Foto: GDB /

Es necesario repetir hasta el hartazgo: “Los pueblos que no aprenden de su historia están condenados a repetirla”. Para superar el pasado, es necesario que el Poder Judicial ejerza su función. Identifique a los protagonistas de desmanes, sancione, y devuelva a su pueblo la confianza. Vivir en ‘PAZ’, no puede, no debe convertirse para toda una ciudadanía en una ilusión perdida, sino en el primer anhelo de un pueblo con memoria. ‘Será justicia’! 

                                                                                  Guillermo Daniel Balbi / Periodista

Abel Albino: “Si el capital humano está dañado, el país no tiene futuro”

El pediatra contó que la ONG que fundó abrirá más de 700 espacios de detección temprana de desnutrición.

Abel Albino: "Si el capital humano está dañado, el país no tiene futuro"

Abel Albino, fundador de Conin. Archivo Clarín.

 “Si el capital humano está dañado, el país no tiene futuro”, señaló esta mañana Abel Albino, médico y fundador de la Cooperadora de la Nutrición Infantil (Conin).

En diálogo con los periodistas Jorge Lanata y Marcelo Longobardi por Radio Mitre, el pediatra contó que por primera vez en su historia, Conin llegó a un acuerdo con el Gobierno Nacional, lo que determinará, en un corto plazo, la inauguración de espacios Conin en 730 centros de primera infancia (guarderías infantiles). Los espacios Conin son unidades de detección temprana de desnutrición.

En Salta, afirmó Albino, aplicando la metodología de Conin, se bajó cuatro puntos en dos años la mortalidad infantil, del 15 por mil al 11 por mil.

A la vez, Albino repasó la relación directa entre buena alimentación y desarrollo intelectual y las graves consecuencias que sufren los nenes malnutridos en sus primeros meses de vida. Explicó que “un chico que desarrolla el cerebro en un 20, 30 o 40 por ciento aprende a sumar o a restar, nunca a multiplicar o dividir, jamás entenderá el teorema de Pitágoras y jamás irá a la Universidad. La principal riqueza de un país es su capital humano; si ese capital humano está dañado, el país no tiene futuro; es así de simple”.

“Un chico desnutrido agudo pierde peso. Un desnutrido crónico pierde talla. Y un desnutrido crónico en el primer año de vida pierde perímetro craneano, no crece adecuadamente ese cerebro“, señaló el médico especializado en la lucha contra la desnutrición.

Albino alertó además sobre la falta de estadísticas en el paíssobre desnutrición en los últimos doce años. Y detalló que la mortalidad infantil en la Argentina “será del 15 por mil”; mientras que la de Chile es de siete por mil.

Sobre la importancia de la buena alimentación durante los primeros meses de vida, Albino indicó que el primer año el cerebro de un chico alcanza el 80 % del peso que va a tener en la adultez del individuo.

El médico también hizo foco en las necesidades afectivas y de estimulación de los nenes. “No sólo de pan vive el hombre. El niño necesita el alimento para el cuerpo pero también necesita alimento para el alma. Porque somos cuerpo y alma”, dijo. “El niño necesita como el agua el estímulo amoroso, repetido y frecuente”.

Albino contó que Conin está buscando nuevos socios. Según detalló, el 50 % de las actividades que hace la ONG siempre fueron respaldadas por particulares; aunque también reciben aportes de empresas y del Gobierno. Y explicó que quien quiera puede colaborar con la entidad aportando tiempo o haciendo aportes de dinero, “por ejemplo, lo que vale una caja de leche”, indicó Albino.

El pediatra contó que, por una idea de Guillermo Balbi, en unas 130 ciudades argentinas se están haciendo murales de mosaicos con la consigna “por una Argentina sin desnutrición”.

 

Fuente: Diario Clarín / Fecha: 9 de noviembre de 2017

Publicación: https://www.clarin.com/sociedad/abel-albino-capital-humano-danado-pais-futuro_0_BJfaBlGJz.html

Abel Albino: médico de niños – *Por Carlos Penelas

Abel Albino: médico de niños

*Por Carlos Penelas
-Dr. Faraday, ¿para qué sirve la ciencia básica?
-¿Para qué sirve un chico recién nacido?
Dr. Miguel Faraday (1791-1867
Conocí al doctor René Favaloro en 1978 cuando publiqué Conversaciones con Luis Franco. Él era un lector entusiasta de su obra y se lo alcancé. A partir de ahí estuve siempre a su lado. Al mes de su suicidio renuncié. Había sido Jefe de Relaciones Públicas, Sub-director de las publicaciones de la Fundación y miembro del Comité de Ética de la misma. Gracias a su humanismo médico, a su generosidad, a su hombría de bien, a su amistad, me fui introduciendo en el mundo de la medicina, en el mundo de la ciencia básica. Pude conocer y conversar con algunos de ellos. Recuerdo a César Milstein, Juan Carlos Chachques, Denton Cooley, Gregorio Klimovsky, Guillermo Jaim Etcheverry, entre tantos otros. Allí también los nombres de Abram Moszenberg, Juan Antonio Mazzei, Ricardo Pichel, Patricio J. Garrahan, Alberto C. Taquini (h). Y la memoria de Alexis Carrell, Luis Agote, Michael DeBakey, Donald Effler, Luis Leloir, Ramón Carrillo, Cosme Mariano Argerich, Ricardo Finochietto…
Hoy hay un médico, un médico de niños a quien admiro. Estamos hablando del Dr. Abel Pascual Albino. “Se puede medir la ilustración y la clarividencia de los gobernantes por la importancia que acuerdan a la investigación científica fundamental, por lo que realmente hacen para ayudarla, y por el apoyo y respeto que dispensan a los auténticos hombres de ciencia”. Esto dijo el Dr. Bernardo A. Houssay. Sin duda podemos aplicar el concepto al problema de la desnutrición infantil. ¿Qué hacen – de verdad – los gobiernos, por luchar contra la desnutrición infantil? Es aquí donde aparece el doctor Albino.
Recordemos. Abel Albino se recibe de médico en 1972, en la Universidad de Tucumán. Hace su especialización en pediatría en Chile, en 1973. En 1987 hace el doctorado en Medicina en la Universidad Nacional de Cuyo. Es en España donde se especializa en “biología molecular en gastroenterología”, en la Universidad de Navarra. El modelo chileno del prestigioso Dr. Fernando Monckeberg Barros lo lleva a ocuparse de la desnutrición en los niños. En mayo de 1992 escucha al Papa Juan Pablo II hacer una convocatoria a luchar por los más débiles. La Madre Teresa de Calcuta genera en este hombre el compromiso indeclinable para combatir el hambre, la pobreza y la inequidad social.
En 1993, en Algarrobal (Mendoza) se sube a una lata de veinte litros de pintura para alzar la voz. Necesita que lo escuchen. Crea CONIN (Corporación para la Nutrición Infantil). El sistema toma su ejemplo en Paraguay, Perú, Brasil, Bolivia, India entre otros países.
Dice: “La desnutrición es el resultado final del subdesarrollo”. Dice: “La única enfermedad generada por el hombre”. Dice: “La desnutrición es la única debilidad mental que se puede prevenir”. Dice: “La familia es la única escuela de humanidad que existe”. Y se afirma en don Gregorio Marañón: “Vivir no es sólo existir, sino existir y crear”.
Admirador de Sarmiento – imposible no serlo – con marcado espíritu misionero convoca conciencias. Su objetivo es que se llegue a implementar el sistema en toda la Argentina, luego en toda Latinoamérica. Sostiene hasta el cansancio que la falla es cultural. La pobreza, la miseria, la corrupción, la injusticia cercena la posibilidad de crecimiento. Insiste: “es el principal problema argentino”.
Su voz se expande cada día. Dicta conferencias por todo el país. Un solo título: “Desnutrición, el mal oculto”. Tomó un compromiso ineludible contra temores o intereses sectarios. Siente, desde hace décadas, que millones de argentinos viven en la miseria, sin agua potable, sin educación, sin viviendas dignas. Todo esto en un país aparentemente rico y solidario. No desea el desarrollo tóxico de una modernidad ni la industria publicitaria que lleva a la marginidad del pensamiento y del sentir. Entiende, además, que la humanidad ha sido drogada por el consumismo, que vive un estado de necesidad artificial. Continúa en la senda de aquellos grandes hombres: Braun Menéndez, Sadosky y tantos otros que sentaron las bases para una ética humana, profesional, digna.
El Dr. Abel Albino siente el deterioro de generaciones desvalidas, el caos ecológico ocasionado por el irracional consumo de las reservas naturales. Por eso su lucha contra la desnutrición infantil. Por eso nuestra admiración y agradecimiento. El país necesita arquetipos de su estatura.
Carlos Penelas
Buenos Aires, octubre de 2017
Fuente: Carlos Penelas / Fecha: 14 de octubre de 2017
Publicación: http://www.carlospenelas.com/2017/10/abel-albino-medico-de-ninos.html

Entrevista al periodista Guillermo Balbi

‘UNA MANITO a CONIN’, cruzada solidaria

Radio Azul Play – FM 96.5 Mhz: programa ‘Frecuencia Solidaria’ 

Agradezco a la señora Chichi Garrido la entrevista que me realizara el pasado lunes 25 de septiembre de 2017, a las 14 horas, en su programa ‘Frecuencia Solidaria’, emitido por Radio Azul Play, FM 96.5 Mhz, en relación a ‘UNA MANITO a CONIN’, cruzada solidaria en apoyo a Fundación Conin.

Gracias en nombre de todos los miembros de la Organización de murales ‘Por una Argentina Sin Desnutrición’.

GDB / Periodista en representación de la Organización de murales ‘Por una Argentina Sin Desnutrición’- Facebook
https://www.facebook.com/groups/219187675221247/

“Todo, por la sonrisa de un niño”

‘Un pueblo puesto de pie, y decidido a labrar su destino’

 

Si se realizara una encuesta en la que se preguntase al público general cuáles son sus tesoros más preciados es de esperar que la respuesta más recurrente fuera ‘mis hijos’. Es comprensible que para la especie humana la descendencia constituya al menos uno de los motivos, acaso el más importante, que justifica cualquier esfuerzo vital, cuando no, el mayor destino de todo tributo en materia de conquistas y logros.

En sintonía con esa perspectiva, en una época en que la palabra ‘mercado’ ha desplazado a lo transcendente, el afecto y la espiritualidad, como ejes concéntricos de la existencia, se vuelve frecuente la confusión a la hora de escalonar una selección de ‘los verdaderos valores’ de la vida terrenal. Al menos, en estos días, es impensado que exista un criterio unánime, y muy poco probable que se logre una marcada tendencia al identificar al presente con los preceptos de otros tiempos. La inclinación hacia la cultura del ‘hedonismo’, o de un existencialismo vinculado fuertemente a lo material, olvida en el individualismo de sus prácticas la inclusión de los sectores más vulnerables de una sociedad: sus niños y sus ancianos, siempre lo más débiles.

En contraposición con lo expuesto y hasta como por efecto de un fuerte claro oscuro fotográfico, existen innumerables ejemplos cotidianos que se vuelven modelos sociales representados por simples ciudadanos que, a contrapelo de las tendencias, reafirman con sus acciones y luchas una priorización de ‘las virtudes más salientes del hombre’: las prácticas de la solidaridad, del patriotismo, expuestos en actos cuyas generosidades conmueven y devuelven a ese natural estado de esperanza. Es muy frecuente que esos hechos tengan como denominador común un axioma repetido aunque certero y que encumbra lo trascendente: ‘el deseo de legar a los hijos un futuro mejor’, cualesquiera fuera el escenario, familiar, social, o del país, si de él se trata.

En línea con esa impronta, existen referentes que destinan sus horas a proyectar la traza de un recorrido posible que lleve a buen puerto al destino general de los integrantes de toda una comunidad. Y en ese boceto enfatizan dedicar mayor energía y continencia a los más vulnerables, aquellos que por sí solos no pueden, y se convierten en portadores de esas voces que faltas de posibilidad ‘deben ser necesariamente representadas por alguien’.

En relación a ello y desde hace tiempo, en medio de tantas otras nobles causas sociales y ante un fenómeno que conmociona como la desnutrición, que ha cobrado un lamentable protagonismo estadístico, se vuelve una imperiosa necesidad librar una dura batalla que lleve a enfrentarla en forma visceral y, al hacerlo, alerte a toda la comunidad sobre sus consecuencias, para que sea ésta quien predispuesta a sumarse ofrezca sus mejores ímpetus en pos de un combate colectivo que logre derrotarla.

Y allí está él, desde hace 24 años, luchando contra el flagelo y peregrinando la patria con el sólo afán de convertir a la efectiva ‘Metodología Conin’ como ‘una política de Estado’ que, realizada a gran escala impida perder más vidas de niños, o evite generar daños irreversibles en otros, por haber estado desnutridos en los mil primeros días. En la solitaria tarea de sumar voluntades que adhieran a esa gesta, el futuro se vuelve un valor asociado no sólo a nuestros hijos sino a la situación que el país deberá enfrentar en tanto las reservas de su capital humano en lo inmediato, ante un escenario mundial cada día más competitivo: “La mayor riqueza de un país es su capital humano, y si está dañado el país no tiene futuro”, repite el fundador de Conin.

Abel Albino, pediatra mendocino, conocido en el mundo como ‘la Madre Teresa argentina’ sigue fiel y fuertemente arraigado a sus convicciones y persigue como objetivo  ponerle un punto final a la pesadilla social de la desnutrición, cuando no malnutrición. Sabe que Chile pudo hacerlo de la mano de su colega Fernando Monckeberg y, pasados treinta años, logró que el país se consolide con la estadística de desnutrición más baja de América Latina y como el líder de la región en materia de prosperidad económica. Aquella frase pionera “Preservar el cerebro y luego educarlo” se volvió un mandamiento social, más que médico, si aspiraban a modificar el destino del vecino país. El fundador de Conin Argentina complementó la labor de su par trasandino al agregar al programa inicial de Centros de Tratamiento, los Centros de Prevención, reduciendo no sólo el número de niños afectados, sino el costo de atención médico asistencial que demandan los tratamientos para los pacientes ya desnutridos.

Pero a pesar de su intenso recorrido logrado con entrega, que le valió ser reconocido en todo el mundo y galardonado como ‘Órgano Consultivo de las Naciones Unidas’ entre otras distinciones, el mensaje aún no se había extendido lo suficiente. “No alcanza, si no se logra cubrir todo el país y hacer en él una gesta colectiva”, se repetía obsesionado una y otra vez.

Casi como una concesión universal, un buen día aparecieron en la vida de Albino los mosaicistas. Artistas que con su arte tuvieron ‘el don’ de convertir a un simple trozo de material inerte en ‘un fuerte mensaje’ que vivo recorre todas las geografías y como un caro anhelo comunitario se eleva a los cielos.

Fueron ellos los necesarios ‘heraldos’ portadores de la decisión de sumar sus voluntades y contagiar a otros para acompañar la lucha que la ‘Familia Conin’, liderada por Albino, libran a diario en más de 18 provincias argentinas. Se convirtieron en verdaderos megáfonos humanos que reprodujeron con sus obras una oportuna misiva que convoca a la conciencia: ‘luchar por una Argentina Sin Desnutrición’, e hicieron propio el lema. Maestras, docentes, personal no docente, médicos, administrativos, alumnos de jardines de infantes, primarios, secundarios, de escuelas especiales, abuelos en hogares de ancianos, bomberos, empleados estatales, intendentes, y consejos deliberantes, entre otros tantos, se sincronizaron en el conjuro de multiplicar la voz del médico mendocino, como abogado defensor de los más chicos.

Y un buen día ese sueño frecuente del presidente de Conin, se hizo realidad. El mensaje se instaló en forma masiva: ‘Por una Argentina Sin Desnutrición’. Contempla en sus viajes por el país los ‘Murales Conin’, con cientos de manitos que representan a sus autores en el deseo de acompañar su paso. Acaso Abel comprenda aquella frase de Goethe: “Dos viajeros que parten de puntos alejados, se encaminan a igual destino y se encuentran a media jornada, suelen acompañarse mejor que si hubiesen comenzado juntos el viaje”.

Ahora, más que nunca, intuye que está cerca, muy cerca de lograrlo. El médico de profesión, maestro de alma, y con dotes de estadista, sabe que falta poco para llegar a la meta inicial. Habrá sido la recompensa obtenida luego de casi un cuarto de siglo de luchar por esos ‘locos bajitos’. Allá y entonces había comenzado debajo de un árbol. Aquí y ahora peregrina con un cántico compartido, que se repite en un pueblo puesto de pie y decidido a labrar su destino. Identifica a la cura de un chico cuando éste ríe y exhibe sin pudor su alegría. Sabe que el futuro es posible. El universo le permitió escuchar a coro, en las voces de su pueblo, … “Todo, por la sonrisa de un niño”! 

Foto: Revista ‘VIVA’ – Diario Clarín

 *En tributo al Dr. Abel Albino, su institución, y la Familia Conin por su lucha.       **En reconocimiento y gratitud a los artistas, colaboradores, y participantes de la cruzada solidaria ‘Una Manito a Conin’, por su gesta.

                                                                                  Guillermo Daniel Balbi / Periodista  

 

‘Con la patria al hombro’

Por una Argentina Sin Desnutrición: una causa que unió al país

Mural de la ciudad de Mendoza

Este viernes, 18 de agosto de 2017, se cumplen seis meses desde que comenzó la Convocatoria Abierta en Mosaicismo: ‘Por una Argentina Sin Desnutrición’. Con la realización de murales en mosaicos en todas las provincias argentinas, la cruzada solidaria ‘UNA MANITO a CONIN’ se propuso como finalidad, a través del arte, difundir la problemática de la ‘desnutrición infantil’, que azota a un importante número de criaturas, y dar visibilidad a la incasable labor que lleva a cabo la Fundación CONIN de Argentina junto al Dr. Abel Albino.

Mural de la ciudad de Santa Fe

Pero … ¿Por qué se reparó en esta enfermedad? ¿Para qué realizar esta campaña? Según datos estadísticos, entre 1946 y 2009 -63 años evaluados- la desnutrición infantil se ha cobrado la vida de 120. 265 personas, es decir un promedio de 5 muertes por día. También llamada ‘el mal oculto’ porque afecta en forma silenciosa, la padecen chicos hasta con apariencia de ‘gorditos’ por estar alimentados a base de harinas, pero no bien nutridos. Y aquellas criaturas que no posean el debido balance nutricional y la correcta estimulación en los primeros 1.000 días de vida, no cablearán su cerebro. Pasado ese lapso, todo se vuelve irreversible. Irán a la escuela primaria y aprenderán a sumar y restar, nunca a dividir o multiplicar. Difícil es que puedan concurrir con éxito a una enseñanza media, y menos probable aún que asistan a una universidad. Y junto a esas criaturas es el país quien se estanca, en su desarrollo. “La principal riqueza de un país es su capital humano y, si ese capital humano está dañado, el país no tiene futuro”, reza el doctor Abel Albino.

Mural II – General Deheza, Córdoba

Si tomamos en cuenta que Argentina produce y exporta alimentos para alrededor de 400 millones de personas y, según estudios realizados por expertos en recursos naturales podría cuadruplicar su producción, ¿cómo es posible que en un país tan grande y rico haya desnutridos? La pregunta es concreta. Las respuestas no. Se desdibujan. Quedan apenas explícitas por los repetidos fracasos de las políticas en las últimas décadas. No ha sido responsabilidad de un partido o un gobierno, sino de todos. La urgencia de soluciones hace necesario no detenerse en la búsqueda de culpas en el pasado, sino dedicar toda energía a combatir el mal en el presente, para erradicarlo en un futuro mediato. Argentina es el 6° país más rico del mundo en recursos naturales, y el 1° en recursos naturales en relación a sus habitantes. A pesar de ello, no logra vencer al flagelo. Suele escucharse repetir “La desnutrición grita”, como denuncia a viva voz de una verdad que duele. El Estado es quien primero debe reaccionar, pero no el único, no alcanza. La sociedad civil también debe participar. “La desnutrición es un problema de todos, su solución también”, repite el fundador de Conin. Así han combatido males, y han avanzado económicamente las grandes naciones del mundo, y Argentina puede aspirar a serlo si entiende al ‘bien común’, tanto como a las ‘problemáticas sociales’, como ‘responsabilidades de todos’.

Mural II – Rosario, Santa Fe 

Con ese espíritu se gestó y desarrolla ‘UNA MANITO a CONIN’. La campaña tuvo a miles de participantes reunidos por una meta central: difundir la labor. Se logró convocar en forma masiva, desde los más distantes puntos geográficos, a variados actores sociales en pos de un mismo objetivo. Desde alumnos de escuelas hasta las fuerzas vivas del país en el extenso territorio nacional, todos difundieron un mensaje que tomaron como propio.

Mural III – Rosario, Santa Fe 

A nivel nacional, en diez ciudades la cruzada fue declarada de ‘Interés Cultural’ por sus Honorables Concejos Deliberantes y Municipios. Fue el caso de La Plata, Miramar, Punta Alta, y Pergamino en la Provincia de Buenos Aires; Rosario del Tala en Entre Ríos; Curuzú Cuatiá en Corrientes; San Martín en Mendoza; y Las Perdices, Chilibroste, y Las Higueras, en Córdoba. La ciudadanía fue quien se comprometió, junto a sus instituciones.

Mural de San Martín, Mendoza 

A lo largo de estos meses, se ha podido observar no sólo el alto nivel de aceptación que la propuesta recogió en la totalidad de las provincias de Argentina, sino también las adhesiones de ciudadanos de nueve naciones de Iberoamérica: Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Chile, Perú, Colombia, México, y España. Varios de esos países latinoamericanos acarrean el mismo flagelo, con idénticas consecuencias.

Mural de Pergamino, Buenos Aires 

Asimismo se vivieron con intensa alegría muchas de las acciones que fueron tomando forma. Una de ellas, la buena nueva de una artista en Smith, provincia de Buenos Aires, quien luego de realizar el mural local junto con la comunidad, fue receptora de la iniciativa de alumnos que desean viajar con ella a Salta, llevar ‘manitos en mosaico’ para realizar una nueva obra en una sede de Conin, y transmitirles así su solidaridad. Otra, la decisión de un grupo de General Deheza, Córdoba, que de la mano de una de sus artesanas harán casi mil kilómetros hasta llegar a Quimilí, Santiago del Estero, para comunicarles la decisión de apadrinar a ese nuevo Centro Conin, inaugurado recientemente. Tantas anécdotas más, todas acercan, unen, hermanan en la lucha, despiertan esperanza.

Mural de Nogoyá, Entre Ríos

El Dr. Albino, su institución, y los centros diseminados por todo el país ya no están tan solos. Es un pueblo entero el que los apoya, alienta, y comparte su lucha y logros.

Detrás de ese encomiable objetivo: ‘vencer a la desnutrición infantil’, que tuvo al prestigioso pediatra como pionero, hoy se encolumna un país con una labor cotidiana y posible de ser realizada. Hace a la humanidad, también al patriotismo. ‘Con la Patria al hombro’ como la mejor forma de legar a sus hijos un país mejor que el recibido, los muralistas saben que su única recompensa será mirar a los ojos a miles de criaturas inocentes y al verlos sonreír podrán imaginarles un mañana.

Despierta Argentina, despierta! Son tus hijos los que rezan: “Vas a parir felicidad madre tierra, en un futuro que … te juro… que sí existe”!                    

Guillermo Daniel Balbi / Periodista