Muerte del fiscal federal Natalio Alberto Nisman: … ‘Una muerte política’

Nisman
Fiscal federal Dr. Natalio Alberto Nisman

 

Desde que tomó estado público la muerte del fiscal Alberto Nisman la investigación judicial se centró en saber si había sido un suicidio, inducido o no, o bien un asesinato. Lo cierto y concreto es que cuando se conoció el hecho hubo distintas reacciones. Las de la ciudadanía en general, a la que le cuesta pensar en un suicidio a pesar de que los primeros resultados de la investigación así lo consignan; las de políticos que responden al oficialismo, que en la voz del Presidente de la Cámara de Diputados, Dominguez, vincularon una posible campaña del diario Clarín por detrás del episodio, sin reparar en la gravedad institucional del hecho concreto en sí; las de políticos de la oposición que predispuestos a recibir en el Congreso Nacional al fiscal hoy y enterados de su muerte trataron de cerrar filas para fijar posicionamientos; las de algunos periodistas que responden al oficialismo que especulaban con que la muerte del fiscal podría estar emparentada con no concurrir a sostener sus dichos por carecer de pruebas -es hasta desleal, ya que quien iba a informar ‘no puede responder’-.

En todos los casos, y más allá de cuál haya sido la forma en que murió el Fiscal Nisman, suicidio inducido o no, ‘fue una muerte política’. Lo fue porque en el día de hoy iba a concurrir al Congreso Nacional para presentar pruebas que cuestionaban fuertemente la vinculación de la Presidente de la República Argentina a la figura de encubrimiento en lo referido a la investigación que se lleva aún a cabo por la causa AMIA, que lleva casi 21 años sin esclarecerse. Apareció muerto cuando nadie suponía que podía ser así, ya que sus allegados lo veían absolutamente dispuesto a ejercer su función hasta las últimas consecuencias, y les resulta imposible pensar que por decisión propia haya llegado hasta este triste final, a pesar de que ‘sabía que estaba en juego incluso su propia vida’.

Fue ‘una muerte política’ porque murió un fiscal federal, alguien que desde su función intentaba develar partes oscuras de la investigación que llevaba a cabo, y ‘su deceso logró impedir que los ciudadanos nos enteráramos de esa verdad’ que para él era su deber hacernos conocer.

Murió en la víspera alguien que iba a decir una verdad en favor de la ‘democracia’ y de la ‘República’. Hubiera sido importante escucharlo, y si su carga probatoria le daba la razón habría cumplido la Justicia su función en favor del sistema republicano y con el claro beneficio de crecer como nación, y si sus pruebas no alcanzaban, también, por poner a prueba el funcionamiento del sistema. Por contrapartida nos tocó el silencio al que están condenadas las víctimas con la muerte, y contra el que luchan quienes defienden valores como  ‘memoria, verdad y justicia’, que más allá de los actores que circunstancialmente los representen saben que habrá otros portadores que no los dejen morir, más allá del rol social, más allá del signo político, más allá de las divisiones, y siempre en defensa de nuestro sistema político: ‘democracia’.

El profundo respeto con que se acompaña al dolor de la familia Nisman es compartido por un gran parte de la ciudadanía que con pancartas decidió salir a la calle con la leyenda ‘Yo soy Nisman’, y reclama sobre todo que no se mate, ni muera, la ‘verdad’. Si ella triunfa más allá de haberle costado la vida al señor fiscal, lo hará el sistema y la forma en la que aspiramos a vivir, bajo el signo de un sistema republicano, con independencia de poderes. Si no lo hace, habrá sido una frustración más de una sociedad que anhela a ser algo más que un país, e intenta refundar día a día una Nación. Esa que nos contenga a todos, que nos hermane. Esa Argentina es la que desde todos sus actores, reclama en todo su territorio PAZ, MEMORIA, JUSTICIA y hoy más que nunca …  VERDAD !  Si la investigación del Fiscal Nisman logra salir a la luz no habrá muerto, se habrá inmolado por sus ideales, y será el país que deberá reconocer que hay buenos funcionarios que ofrecen hasta su vida en su accionar, y en una cabal muestra de civismo. Vamos por la verdad !!! Que así sea por todos aquellos servidores públicos que resisten embates y comprenden su rol social, y saben sobre la clara diferencia implícita que hay entre ser habitantes o ciudadanos, y ofrecen su lucha por nuestra bandera y para confirmar a la nuestra como una Nación.

Hoy todos somos Nisman, todos somos Argentina, un país que lucha por ser una ‘Nación’ en la que prevalezca la transparencia, y los valores que permiten vivir y construir el futuro en armonía, en DEMOCRACIA, con JUSTICIA, y en PAZ !!! Que así sea.-

 

Guillermo Daniel Balbi / Periodista                                                                                               Enero de 2015

 

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