Editorial del programa // Dr. Favaloro: “SU LEGADO, VIVE” !!!

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En memoria del doctor René Favaloro                                                                                                 Radio Zónica – Programa ‘Homenaje a René Favaloro’ – Editorial                                                 Buenos Aires, 21 de junio de 2016 / 13 hs                                                      

                                            

Dr René Favaloro: ‘SU LEGADO, VIVE’ !!!

El profesor Mainetti, formador de Don René, lo definía así: “Favaloro fue un hombre público envidiado por los poderosos, alabado por los humildes, que no pudo ser capitalizado por la política”. *Yo prefiero hablarle a usted Don René. Tal vez necesite decirle que ‘SU LEGADO, VIVE’! Es que la ciudadanía también existe.

Allá por el 2000, en una de las noches más oscuras de una crisis argentina, el país se estremecía por la noticia de su muerte. El impacto, como todo proceso traumático personal o social frente a una gran pérdida, dividió las aguas entre la culpa y el dolor. Tuvo al silencio como denominador común. En quienes eran alcanzados por la culpa, no había explicaciones ni desde el Estado, ni desde el Gobierno, nadie las daba. Claro. ¿Qué lógica se podía esgrimir? ¿Cómo justificar tanta vergüenza? La derrota es solitaria. Siempre es huérfana. Muy distinto era el silencio del dolor, había consternación, no indiferencia. No existía capacidad a reacción. Había desazón, confusión, y mucha impotencia. Una inmensa mayoría no podía expresarse, por falta de medios. Dieciséis años después, con las redes sociales llegaría el momento en que la ciudadanía, sin gobiernos, sin banderas partidarias, sin ninguna voz institucional, se auto convoque, y pueda manifestar y saldar lo que vive como ‘una deuda’. Desea gritar a los cuatro vientos que usted fue uno de los referentes más nobles que dio Argentina. Quieren reivindicar su lucha. Quieren hacerle saber que la palabra oficial, o bien su ausencia, no siempre los representa. Quieren, con dolor, poder pedirle ‘perdón’. Quieren, decirle ‘gracias’. Acaso, reparar una injusticia, y con el mejor tributo, sin placas, chapas, bronces. En pleno Bicentenario de Argentina, quieren ofrendarle su recuerdo con el símbolo de los corazones, en hospitales y escuelas, y mostrarlo junto con la bandera, también como a un emblema. Quieren hacerle saber al mundo que lo honran como al último prócer. Aquel que ponía a la ciencia y a la conciencia del mismo lado. El que luchaba por una medicina social que atendiera a todos, y tenía predilección por los pobres. Claro que usted no fue un Dios. Ni siquiera un hombre extraordinario. Se dijo alguna vez: “Fue un hombre común que hizo cosas extraordinarias. Y todo lo logró con esfuerzo”.

Este año su apellido resonará. Un pueblo decidido y puesto de pié le rendirá un demorado y esperado ‘Homenaje a René Favaloro’ y, a través suyo, habrá rendido tributo a la ‘Dignidad’. Se entonará el himno: ‘O juremos con gloria morir…’ como reafirmación de los valores cívicos. En 113 murales en mosaico en más de 20 provincias argentinas, en la ciudad de Buenos Aires, y en Santa Catarina, Brasil, se lo recordará por aquello suyo de ‘repartir semillas a manos llenas’. Lo que usted sembró con su medicina y sus enseñanzas se convirtió en un real legado, y hoy, son los valores que se anhela que prevalezcan. Es su cosecha. A usted no lo mató el tiempo y la ausencia. Su legado vive!!! Y usted en los corazones de millones de argentinos. Sepa doctor, perdón, usted quería ser recordado como docente… Sepa Maestro, usted vive en el mejor lugar que el destino le pudo asignar; ‘vive en la dignidad de su pueblo’, porque fue un ‘fiel custodio de la bandera’. Usted perdió la peor de las batallas, la pagó con su vida, aún duele, vaya si duele! Cuanta falta nos hizo, y cuánta nos hace tenerlo! Pero si la guerra se hace con tizas y pizarrones y no con balas, si la hacen los médicos, científicos y maestros, para curar, investigar y educar; Si el enemigo es un vil ‘sistema de precios’ que se enfrenta a ‘una cultura de valores’,…Usted ganó la guerra!!!

Desde su muerte en adelante hubo un implícito ‘Nunca más científico’. Se creó el Ministerio de Ciencia. Hubo un plan para repatriar científicos, y Argentina se destaca en Latinoamérica. Su muerte fue como una bisagra histórica para la ciencia. Algunas facultades enseñan con especial énfasis en humanismo médico, ‘su sello’. Cuando se cumple el juramento hipocrático que toma a la vida y a la salud como los bienes más preciados; Cuando cada médico atiende ‘almas con cuerpos enfermos’; Cada vez que sale el ‘Tren Alma’ a recorrer las provincias del norte argentino; Cuando un médico rural, de Cruz Roja, o Médicos Sin Fronteras acude en ayuda humanitaria, usted ganó la guerra!!!   El desafío es ‘educar, educar y educar’ con valores que enaltezcan. Hoy las mayorías velan por su legado: trabajar con las manos limpias, con honestidad, para vivir con dignidad. No es el Estado quien lo premia, ni los gobiernos. Es la ciudadanía. Son millones de personas que tienen una foto suya en sus casas como si usted fuera un miembro más de sus familias. Otros que conservan una receta suya con indicaciones médicas, o con dibujos que hacía para explicar las maniobras de una cirugía. Son ellos quienes le rinden tributo, porque no olvidan. Lo hacen porque saben que usted no fue apoyado ni premiado por quienes debían hacerlo, como la ciudadanía deseaba, y a esa injusticia también se la recuerda. Son sus propios voceros. Afirman que usted se ganó respeto, admiración, y el cariño de todos, por ser un ‘abanderado de la honestidad’, por sus virtudes patrióticas, que lo encumbraban más aún que como médico. Se enorgullecen porque no pudieron con su honradez, porque dijo ‘NO a la corrupción’ y reafirmó los límites morales. Destacan su fidelidad al juramento hipocrático y a la letra del Himno Nacional. En el mundo, muchos recuerdan la frase del prestigioso doctor  Harken, quien en Estados Unidos lo destacaba por el amor a su bandera. Decía: “El amor y patriotismo a su tierra hizo que Norteamérica perdiera a uno de los mejores cirujanos del mundo”. La Asociación Astronómica Internacional lo premió con un Satélite a su nombre. En Argentina, una ‘reparación histórica’, y un galardón a la solidaridad, el ‘Premio Dr. René Favaloro al Héroe Humanitario’ en el Congreso, aún esperan. Es que “Nadie es profeta en su tierra”. En desesperación y ante la incomprensión, se sintió derrotado y se inmoló. Pero sepa maestro, no fue en vano. Usted ganó la guerra! Ser ante la sociedad el referente de ‘honestidad, humanismo, y solidaridad’ contradice la historia Don René. A pesar de haber partido, usted no ha muerto!!!

Es que como decía Gustavo Adolfo Becquer, en ‘No son los muertos’:                                  Los que mueren con honra son los vivos. Los que viven sin honra son los muertos.      La vida no es la vida que vivimos. La vida es el honor y es el recuerdo.                            Por eso hay muertos que en el mundo viven. Y hombres que viven en el mundo, muertos.

Pasó a la inmortalidad. Perdurará hasta el último latido, del último de los hijos de esta patria. Vivirá ahí, en la memoria de su pueblo. Los corazones en mosaico que se instalarán a lo largo y ancho de la república y países vecinos, en hospitales y escuelas, representan los valores sociales de quienes los elaboran. Tendrán una cita “No perdamos el humanismo”, la que enaltece su emblema: “La medicina sin humanismo médico no merece ser ejercida”. Inmensa fue su lucha, no tuvo límites geográficos. Inmensa será la evocación. Tampoco reconocerá fronteras. Dicen los datos de la historia: en Jacinto Aráuz ‘derrotó a la diarrea infantil’. Llevó la mortandad a cero. En Cleveland Clinic, en 1967, el by pass ‘derrotó a la muerte’. Su hallazgo salvó alrededor de 50 millones de almas en el mundo, en casi 50 años. Como docente formador de cardiocirujanos ‘derrotó la desigualdad que sufría Latinoamérica’. Fue un ‘libertador médico’. Hizo real lo neutral de la ciencia. A dieciséis años de su partida, las voces sabias aseguran que ‘Usted no ha muerto’! porque su memoria es quien interpela y logra aún hoy ‘derrotar a la indiferencia’. Su corazón se convirtió en millones, el de cada uno, el de todos, en Argentina, en Latinoamérica. Don René, usted “Honró la dignidad de los pueblos”. Perdió una batalla, la pagó con su vida. Pero usted, maestro, ganó la guerra!!!

Dios lo tenga a su diestra ‘MAESTRO de la DIGNIDAD’ y le conceda vida eterna. Descanse en paz!!!  En su memoria, miles de almas imploran al cielo, que así sea!!!-

Guillermo Daniel Balbi / Periodista

 

Zónica -0 -HOMENAJE a FAVALORO - 21-6-16-
De izquierda a derecha: Roberto Libonatti – Guillermo Daniel Balbi – Mario Racki – Carlos Penelas – Mariano Favaloro

 

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En cabina: Roberto Libonatti / De derecha a izquierda en estudio: Mario Racki – Mariano Favaloro – Guillermo Balbi (de espaldas) – Carlos Penelas (a la izquierda)
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