Caso Nisman: el armado del último rompecabezas oficial

NISMAN - 2-
Fiscal federal doctor Natalio Alberto Nisman

 

Un claro emergente, la verdad como única ausente

En un necesario proceso de reconstrucción, en la búsqueda de una verdad, tanto desde lo policial, judicial, o periodístico suelen hacerse preguntas básicas. Qué ocurrió? Quién fue? Cómo, cuándo, dónde, por qué? -identificar un móvil que dé sentido-, y para qué? -como elemento probablemente modificador de ese episodio, ante una realidad posterior-

Lo cierto y concreto es que existen algunos hechos sociales y políticos que por su impacto, envergadura, y contexto se convierten en omnipresentes. Están en boca de todos, ciudadanos, periodistas, y recorren la vida institucional de un país al ser un tema central en los despachos oficiales de los tres poderes de la República. Reconocen distintos actores, se instalan con más vigor y duración por su significación política, y tienen alcance internacional. Son acontecimientos cuya explicación, -como lo hace con su presencia una pieza faltante de rompecabezas, en tanto la ubicación de la demás- dan cuentas no sólo de un episodio, sino de otras verdades vinculadas que se desprenden de su lógica, y revelan un escenario político más completo y complejo, y evidencian una política reservada, o la intencionalidad de algunos actos velados de un gobierno.

Si se toma en cuenta que la muerte del fiscal Nisman ‘ocurre en la víspera’ de lo que sería su visita al Congreso de la Nación para explicar los motivos que lo llevaron a formular la denuncia contra la Presidente de la Nación y el Canciller Timerman, entre otros, por el supuesto encubrimiento de los autores intelectuales y materiales del atentado a la AMIA, se comprende con facilidad el por qué se define a ésta como una muerte política. Más fácil aún resulta entenderlo, si se advierte que el fallecido había trabajado con personal de la ex SIDE -despedido en el último diciembre- hasta el mismo día de su triste desenlace, que denunciaba el Tratado con Irán -cuyas cláusulas aún se desconocen-, que su ulterior objetivo era identificar a los responsables del atentado -información cuyos archivos aún están clasificados-, y que quería llevar el caso a la ONU, autorización que, según trascendió, se le había denegado.

A lo largo de la tarea del armado del rompecabezas político que supone  ‘entender la realidad’, se empiezan a encontrar los probables móviles de la muerte de Nisman si se considera el fuerte compromiso de éste con lograr ‘la verdad’, aunque eso supusiera denunciar ‘un acuerdo secreto’ que justificaría la firma del ‘Memorándum de Entendimiento’. Son distintos episodios cuyos esclarecimientos individuales traen aparejados como consecuencia la revelación completa de un todo, y tienen como denominador común ‘el ocultamiento de la verdad’. Dicho en otros términos, saber por qué se mató a Nisman facilitaría entender qué verdad se oculta aún al respecto de la intencionalidad oficial en la firma del documento con Irán -con alcance geopolítico- y de ser así, revelar la identidad de los verdaderos responsables del atentado a la mutual israelita. Aparece, según la versión de Nisman,  como una cadena de verdades que se quieren ocultar, porque al saber alrededor de una de ellas se infiere la siguiente, y luego sobre otra más que justifica y subyace por debajo de ésta. O sea, al emerger cualquiera de ellas se reflejaría el sentido de las otras, y expondría a las claras el panorama de un todo.

Si tomamos por caso la investigación de la fiscal Fein al respecto de la muerte de Nisman es difícil pensar que luego de casi dos meses aún no se pueda establecer si fue una inducción al suicidio, un homicidio, o murió por mano propia. La falta de un pronunciamiento judicial en relación al hecho genera ausencia de ‘necesarias certezas’, y sólo trae aparejadas conjeturas. Las que hace el periodismo, aquellas que realiza la ciudadanía en una verdadera aventura detectivesca, e incluso, las que dan lugar a fuertes cruces entre oficialismo y oposición, si se considera que es un año electoral y se coloca a este tema como centro del escenario político. Existen contradicciones visibles que dan cuenta del resultado de los peritajes oficiales, y los de la parte querellante que nombrara la Dra. Arroyo Salgado. Hubo irregularidades en la ‘escena del crimen’ que ‘no se preservó’, y que tuvo la cuestionada e innecesaria presencia del Secretario de Seguridad, Berni. No hay aún explicaciones de las partes más centrales al respecto de ‘el desempeño de los custodios’ del fallecido fiscal, que dejaron pasar más de doce horas para decidirse a la búsqueda de su custodiado, y finalmente transcendió que la fiscalía de Fein, ‘no cumplió con su deber de notificar a la familia del fallecido sobre su derecho de estar presentes en la autopsia’, al estar facultados por la ley para ‘nombrar peritos de parte’ que participaran junto con el Cuerpo Médico Forense a la hora de su realización, que se llevó a cabo sin ellos.

En este marco, se pretende resolver un caso cuya verdad conexa está en el misterioso Tratado con Irán, que miembros del oficialismo en ambas cámaras del legislativo no dudaron en convertir en ley, y tiempo más tarde debió ser declarado inconstitucional por la Justicia, y que algunas fuentes periodísticas consignan como el canje del olvido del Gobierno argentino de los autores del mayor atentado en la historia en nuestro país, a cambio de beneficios económicos con los que Irán hubiera favorecido a Argentina.

Por otra parte, en el Poder Judicial, existen claras posturas que dan cuenta de una línea divisoria entre quienes responden al oficialismo, y los que intentan llevar a cabo su trabajo con la necesaria imparcialidad, propia de sus funciones. Mientras que el juez Rafecas desestimó la causa de Nisman -llevada luego adelante por Pollicita-, y apelada a la correspondiente cámara -cuyo pronunciamiento ratificó el fiscal Germán Moles el pasado 19 de marzo- otra buena parte de los jueces aseguran que tenía fundamentos para haber sido presentada, y son la contracara de un gobierno que una y otra vez insiste en denostar a Nisman, desprecia la labor y la denuncia que llevara a cabo. Califican a Rafecas de ‘juez apretable’, y no dudan en asegurar que ésta es una más de las causas que desvelan a los ocupantes de la Casa Rosada.

El febril estado de incertidumbre que se vive en tanto la espera de resultados certeros es reemplazado por una y otra conjeturas, que no hacen ni más ni menos que generar confusión en el ciudadano común, y logran un clima de crispación que va de la mano con ‘el enfrentamiento de unos con otros’, impronta muy propia de un gobierno que generó siempre ‘la teoría del amigo y el enemigo’, y que hoy alcanza incluso al Poder Judicial.

La única salida posible para una Argentina que desea estar en paz es producir ‘certezas’ desde sus resultados judiciales, y que ellos echen por tierra la imagen de que el Estado queda indefenso frente a los hechos, y no puede producir una investigación que detecte y sancione a los verdaderos autores de los peores atentados que le tocaron vivir al país en su historia. Argentina necesita velar por el cumplimiento de ‘la ley’, y se hacen imprescindibles la justicia, y ‘LA VERDAD’ como principal protagonista, que es aún hoy, casi dos meses después de la muerte del fiscal Nisman ‘la única ausente’, aunque sobreviva en estado latente, ‘resista’ con espíritu republicano y ‘se niegue a morir’.-

Guillermo Daniel Balbi / Periodista                                                                                                8 de marzo de 2015

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