Gobierno vs Justicia, dura batalla … ¿Por una retirada impune?

La ciudadanía, en abrigo de la Justicia, custodia la Constitución Nacional

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Foto: TELAM

 

Fácil es, en estos días, advertir que la muerte del fiscal federal Nisman fue un punto de inflexión. Generó un antes y un después en la vida política argentina. Hubo silencios y pronunciamientos. Reacciones de la Justicia, de la sociedad, de todo el arco opositor al Gobierno, y del oficialismo. Produjo la multitudinaria ‘Marcha del 18-F’, y una respuesta de la Presidente que no se hizo esperar, además de una contramarcha en su apoyo, convocada para el 1° de marzo, día en que la primera mandataria asistirá a la apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación.

La carta que hizo pública Cristina Fernández de Kirchner tuvo conceptos durísimos para con el 18-F, sus asistentes, y lejos de entenderlo como un homenaje a Nisman -no hubo ninguna señal de  duelo oficial- lo interpretó como: “el bautismo de fuego del Partido Judicial”. Asimismo, descalificó a los jueces y fiscales al sostener que tuvieron un sesgo “opositor”, “destituyente” y los acusó de “intentar desestabilizar al Poder Ejecutivo y desconocer decisiones del Poder Legislativo”. También refirió al Poder Judicial como “un super poder por encima de las instituciones surgidas del voto popular”.

Las respuestas a ‘esa reflexión’ presidencial fueron de lo más variadas. Algunos jueces y fiscales coincidieron en señalar: “quieren que respondamos para recusarnos y sacarnos del medio”. El ex consejero de la magistratura, Fargosi dijo: “la mandataria cree que el país le pertenece, que no está sometida ni a la Constitución ni a las leyes, y para peor que quienes no le rendimos pleitesía somos traidores a una patria ficticia fundada en 2003”. Por su parte, Elisa Carrió aseguró que Cristina busca generar el ‘autogolpe’. Macri expresó: “no fue en contra de nadie, sino a favor de un futuro de la Argentina, de un país que reclama que no haya impunidad”. Massa opinó que “la marcha fue la manifestación de los que queremos vivir con paz, orden y democracia”, mientras que Gabriela Michetti dijo “sería muy bueno para todos los argentinos que la presidente recupere  el contacto con la realidad”. Por último Felipe Solá reflexionó: “la Presidente persiste en la idea de una Argentina enfrentada. El mensaje de la oposición debería ser la pacificación, algo que el país pide a gritos”.

En tanto, algunas notas periodísticas del fin de semana señalaban lo antidemocrático del gesto presidencial, que tildó a la marcha ‘como masiva pero no popular’, ya que observa en la intención de rendir tributo a un fiscal de la Nación, un gesto opositor -al día de hoy nadie entiende desde el oficialismo el por qué no se ofrecieron las condolencias de rigor- y antirepublicana por comparar al Poder Judicial con el ‘Partido Militar’.

Más allá de que la estrategia de la jefa de Estado sea redoblar la apuesta y arremeter contra el  Poder Judicial hasta hace visible las contradicciones. Los acusa de adversarios políticos a los judiciales, cuando hasta ayer era ella quien abrigaba la idea de politizar la Justicia. De la misma manera quedan en exposición los Derechos Humanos, para un gobierno que enalteció estos valores, y ahora es la Dra Sandra Arroyo Salgado, ex mujer de Nisman quien convoca a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para que participe en la investigación por la muerte del fiscal. Contrastan asimismo el cuestionamiento hecho a una figura política opositora por estar sonriente en una foto, en ‘la marcha’, y la convocatoria a la ‘alegría’ que hiciera la titular del Ejecutivo días pasados en Casa Rosada a sus seguidores. ¿Cuál es el eje ordenador en el discurso oficial? Tal vez,  tiene un objetivo bien claro y es ‘no mostrar debilidad’, aunque ésta sea visible por defecto.

Pero, ¿que disparó toda esta crisis política en pleno año electoral? La muerte del fiscal federal fue traspasar límites conocidos para el Poder Judicial, el de las amenazas para fiscales y jueces que investigan a funcionarios por hechos de corrupción. Esta vez hubo una muerte, la de Nisman, y fue por investigar, por ende fue política más allá de cómo se haya producido. Ocurrió un día antes de dar a conocer el resultado de sus investigaciones ante el Congreso de la Nación. Ante la ausencia de pronunciamientos, los fiscales y jueces decidieron la realización de un ‘Homenaje en memoria de Nisman’, y expresaron también, ‘su temor a investigar al poder de turno’. La respuesta de apoyo fue multitudinaria por parte de una ciudadanía ya harta de la corrupción y posterior impunidad. La Justicia ‘se refugió en el respaldo popular’ para hacer frente en esta hora a la adversidad del Gobierno que los ve como ‘opositores y golpistas’ siempre que investiguen causas oficiales con resultados adversos. La sociedad los respaldó pero también les exige que estén a la altura de las circunstancias y sigan los debidos procesos a que haya lugar. Desde el poder, la lectura del mensaje fue clara.

La Presidente redobló la apuesta. Continuó con el modelo de enfrentamiento, con ‘la teoría del amigo y enemigo’, más allá de que su afronta política desconozca la muerte del fiscal Nisman, las condolencias para con su familia, de sus pares y de toda la sociedad, y el respeto a su memoria. Y pasa por alto también al Poder Judicial, necesariamente independiente, como uno de los poderes de la República. La arremetida es algo más que una postura intelectual. Es la forma de resistir en una dura batalla que avizora, entre el Ejecutivo y el Judicial, en estos diez meses que restan de gobierno y busca un salvo conducto posible que permita una retirada tranquila y sin visitas a la Justicia. Hay más de 300 causas iniciadas en contra de funcionarios del Gobierno que es probable que traigan aparejados disgustos de última hora. Una de ellas, incluso, la más reciente, en su contra.

En medio de una fuerte pugna entre poderes la ciudadanía hace oír su voz y defiende a la Justicia como un valor imprescindible de la República, y rechaza cualquier forma de violencia. Los ‘años de plomo’ en la década de los ’70 dejaron una huella visible y traumática en ciudadanos de un país que coinciden en recordar el ‘Nunca más’. Acaso la mayor angustia de un pueblo que desea cristalizarse como nación sea ver una época de enfrentamientos. Le hace saber a la Presidente que no quiere un país dividido entre los que ‘cantan’ y los que ‘están de duelo’. Piden memoria, verdad, justicia, ‘tolerancia’, y no más impunidad, y los alcanza la zozobra cuando a través del revés de un proceso judicial ven en ‘un servidor público’, a ‘un patriota menos y a un corrupto más’. Frente a la difícil tarea de funcionarios de buscar una salida posible sin pasar por la Justicia, la ciudadanía recuerda la Constitución Nacional. Repite en respaldo las últimas palabras escritas por Nisman en su denuncia: ‘Será Justicia’,  y abraza el pleno funcionamiento del sistema republicano. Recuerda lo aprendido frente al poder hegemónico de otros tiempos y siente el pulso vivo de la esperanza, que esta vez repite y vuelve a repetir: ‘Ya basta de impunidad’.-

Guillermo Balbi / Periodista                                                                                                         Febrero de 2015

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